Dominar la virada y la trasluchada es la base de cualquier navegante. Te explicamos la mecánica y los errores más comunes.
Toda la navegación a vela se reduce a dos maniobras fundamentales: la virada y la trasluchada. Ambas permiten cambiar el rumbo del velero con respecto al viento, pero se ejecutan de manera completamente diferente y cada una tiene sus riesgos propios.
La virada (tacking)
La virada se realiza cuando la proa del barco pasa a través de la dirección del viento. Es decir, el viento que venía por un lado de la embarcación pasa a venir por el lado contrario, con la proa cruzando la línea del viento.
Cómo ejecutarla correctamente:
1. Antes de virar, asegurarse de que hay suficiente velocidad. Un barco lento puede quedarse "en la vía" — parado con el viento en la proa — y perder el gobierno. 2. El timonel anuncia "¡Voy a virar!" y espera confirmación de la tripulación. 3. Se mete la caña o se gira el timón a sotavento (hacia el lado a donde irá la proa). 4. Mientras la proa cruza el viento, los tripulantes largan la escota de génova del lado de barlovento y la cobran por el nuevo costado. 5. Una vez completada la virada, se ajusta el trimado de velas para el nuevo rumbo.
El error más común de los principiantes es hacer la virada demasiado lento o frenarlo a mitad de camino. El barco necesita momentum para atravesar el viento.
La trasluchada (gybing)
La trasluchada es la maniobra opuesta: la popa del barco pasa a través de la dirección del viento. En este caso, la mayor y el botavara pasan de un lado al otro.
A diferencia de la virada, la trasluchada puede ser peligrosa si no se ejecuta correctamente. El botavara puede pasar con violencia de un costado al otro, poniendo en riesgo a la tripulación y la integridad del aparejo.
Cómo ejecutarla con seguridad:
1. Reducir la velocidad si las condiciones son fuertes — la trasluchada involuntaria es una de las principales causas de accidentes a bordo. 2. Centralizar la mayor antes de la maniobra, cazando la escota de mayor hasta que el botavara esté sobre la línea de crujía. 3. El timonel anuncia "¡Voy a trasluchar!" y gira la popa hacia el viento suavemente. 4. La tripulación controla el pase del botavara y lo ayuda a pasar al nuevo lado sin golpear a nadie. 5. Largar la escota de mayor gradualmente una vez que el botavara está en el nuevo costado.
El trimado después de la maniobra
Tan importante como la maniobra en sí es el ajuste posterior. Después de una virada o trasluchada, el velero debe ser trimado rápidamente para el nuevo rumbo: tensión de las escotas, ángulo de la génova al enrollador, posición del vang y del cunningham. Un trimado correcto puede hacer diferencia de hasta un 10% en velocidad.
La práctica constante de estas dos maniobras es la base de cualquier navegante competente. En un club náutico argentino, los instructores suelen dedicar las primeras clases exclusivamente a ellas.
